Castellbisbal, fundida con Celsa

Castellbisbal (Vallès Occidental) es una ciudad unida a Celsa. Las instalaciones de la mayor empresa familiar de Catalunya por facturación forman la imagen más conocida del municipio para los miles de conductores que pasan a diario junto a la ciudad.
La compañía siderúrgica, que en 2008 facturó 1.511 millones de euros en sus diferentes centros de Castellbisbal y donde trabajan 1.194 personas, forma junto a otras grandes industrias el principal motor económico de la ciudad.
En los años sesenta, el municipio explotó su situación geográfica y su extensión para transformar su economía, del sector agrícola al industrial. Ahora, la crisis ha conllevado problemas que eran casi desconocidos para Castellbisbal, como el desempleo. Con algo menos de 12.000 habitantes, la ciudad había disfrutado hasta ahora de empleo en abundancia para la creciente población. Pero la crisis del sector inmobiliario y las dificultades que afectan a algunas industrias de la zona ha hecho empeorar la situación de la ciudad.
David Vidal, concejal de Hacienda y Servicios Económicos del Ayuntamiento, explica que el desempleo ha sido prácticamente inexistente en Castellbisbal durante los últimos años. Con la crisis, sin embargo, el paro se ha disparado y en febrero alcanzó las 728 personas, un 8,7% de la población empadronada en edad de trabajar.
“Nuestros servicios sociales –explica– se han encontrado desbordados, con nuevos usuarios que no son los típicos, y hemos tenido que poner en marcha un protocolo anticrisis”. Las prestaciones del Ayuntamiento ante esta situación van desde el pago de recibos a la entrega de vales de comedor, así como por la puesta en marcha de cursos de formación ocupacional. El presupuesto para estas medidas ha pasado de 10.000 euros a 70.000 euros en sólo un año.
Transformación
El mix económico de la ciudad muta ahora de nuevo, desde la industria hacia la logística, y el consistorio busca formar a profesionales para las nuevas actividades que están por venir. Operario de almacén, técnico de informática, de mantenimiento y de control de accesos son algunos de los cursos que ha comenzado a prestar el Ayuntamiento, en previsión de las nuevas actividades por llegar.
Hasta mitad del siglo XII, la población tenía el nombre de Ben Viure y entonces pasó a llamarse Castell del Bisbe, por ser zona de influencia del Arzobispo de Barcelona. En la Guerra Civil, las autoridades republicanas cambiaron el nombre de la población por el de Fruiters, que perduró tan sólo siete meses. La denominación describe la actividad histórica de la población, que basaba su economía en el cultivo de la viña, los fruteros de secano y la huerta de regadío.
Pere Maymó, director de Laboratoris Maymó, explica que a su llegada a Castellbisbal, hacia 1966, la población había pasado ya a volcarse en el comercio agrícola y el reparto de vino y aceite a domicilio, después de que en 1962 las inundaciones y una gran nevada llevara a los agricultores a tomar consciencia de las dificultades por subsistir con su oficio tradicional, según un historiador local.
“Como Castellbisbal llegó tarde al desarrollo industrial –prosigue Maymó– los polígonos industriales se ejecutaron con ciertas garantías”. El fuerte desarrollo de la industria, además, permitió al municipio contar con buenos equipamientos, señala el empresario, hasta el punto de que la eliminación del IAE para las pymes, en 2003, no tuviera efectos para las arcas municipales.
Otra vez logística
En los últimos ocho años, explican en el Ayuntamiento, muchas segundas residencias de Castellbisbal han pasado a ser vivienda habitual, con lo que la población de la ciudad se ha disparado hasta casi 12.000 personas. Además del núcleo urbano, con unos 7.700 habitantes, las viviendas se dispersan por otros nueve núcleos dispersos por 31 kilómetros cuadrados.
La convivencia de zonas residenciales e industria ha hecho que la concienciación social ante la contaminación sea elevada, tanto en Castellbisbal como en la vecina Sant Andreu, explica Vidal. Maymó, por su parte, destaca que el casco urbano se encuentra en una posición elevada con respecto a los grandes polígonos del municipio, lo que ha reducido los problemas.
El consistorio, sin embargo, promociona la búsqueda de inversiones “no contaminantes” y ha rechazado incluso un proyecto para instalar un centro siderúrgico en Can Galí, una de las diez áreas industriales de la ciudad. “No teníamos garantías de que no fuese contaminante –explica Vidal– y no hicimos la recalificación”.
Ahora, prosigue el concejal, el ayuntamiento estudia la oferta de un grupo logístico, que se sumaría a los centros que ya tienen compañías como Transportes Padrosa, DHL y Willi Betz. El municipio también quiere aprovechar las buenas comunicaciones y la disponibilidad de suelo para incrementar la actividad de oficinas, actualmente muy pequeña.
Infraestructuras
El año 1992 fue clave para las infraestructuras de Castellbisbal, gracias a la inauguración de la autovía A2. Ahora, el Gobierno construye los fundamentos de la futura plataforma que unirá la autovía con la AP7 y que, según fuentes de la Cámara de Comercio de Terrassa, será un elemento clave para la movilidad del Vallès y para la propia ciudad.
En relación al tren, Castellbisbal sería una de las poblaciones de paso del ramal del AVE por el Vallès, un proyecto por el que no hay un horizonte claro. La ciudad ya cuenta con una vía de Cercanías y de mercancías.

Ver noticia...

 

 

Suscríbete al boletín