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El consejero delegado y vicepresidente segundo del Grupo Santander, Alfredo Sáenz, estima que la recuperación será para España una «carretera con baches» durante un largo periodo de tiempo.
Alfredo Sáenz, reconoció ayer en Bilbao que la banca española en general no había apoyado lo suficiente a las empresas en los momentos más duros de la actual crisis económica. Y lo hizo sin ambages de ningún tipo; si bien, el alto ejecutivo del primer banco español lo justificó en la complicada situación atravesada también por el sistema financiero, con numerosas entidades -«prácticamente el 50%», según dijo- en dificultades.
Sáenz realizó estas manifestaciones al final del coloquio que tuvo lugar tras su intervención en la jornada empresarial que, sobre la crisis vista desde diferentes sectores económicos, se desarrolló en la Universidad de Deusto organizada por su escuela de negocios.
En su conferencia, el consejero delegado del Santander manifestó que el nivel de apalancamiento al que se había llegado fruto de los «excesos tanto en la economía como en el sistema financiero» a lo largo de las dos últimas décadas y, en especial entre 2003 y 2007, «era insostenible». La «normalización» de la situación era «inevitable y sana», dijo. «Lo que ha sorprendido a todos no es que llegara el ajuste, sino la velocidad a la que ha empezado».
A este respecto, Sáenz advirtió que para países como EE UU, Reino Unido o España ese «necesario proceso de ajuste» va a ser largo y complicado -«una carretera con baches», comentó gráficamente-, pero «inevitable» dado el «exagerado» nivel de endeudamiento de familias y empresas, muy ligado a los activos inmobiliarios.
Asimismo, señaló que si bien la economía mundial se ha estabilizado gracias a los estímulos públicos, la reducción de tipos y las «cantidades fenomenales de dinero que han imprimido» los bancos centrales, ese «tratamiento habrá que retirarlo en algún momento». Eso, unido a que el proceso de ajuste del endeudamiento debe continuar en los próximos años, provocará que «sólo las empresas mejor gestionadas saldrán reforzadas de la crisis». Para ello, a su juicio, «las claves son el saneamiento del balance, prudencia, gestión de la eficacia, productividad y búsqueda de oportunidades en el mercado exterior».
Respecto al sistema financiero, Sáenz consideró «imprescindible» que sea «sólido y gestionado profesionalmente», y reclamó que las entidades que necesiten ayudas públicas para sobrevivir sufran una triple reestructuración: «de la cúpula directiva, de la base accionarial y del negocio», y no reciban ningún trato de favor.
Visiones sectoriales
En la jornada participaron también los empresarios vascos Andrés Arizkorreta, consejero delegado de CAF; José Luis Larrea, presidente de Ibermática; Álvaro Videgain, presidente de Tubacex y consejero de Iberdrola Renovables, y Pedro Luis Uriarte, presidente de Innobasque. El moderador fue Ignacio Marco-Gardoqui, analista de EL CORREO.
Desde la visión del sector industrial, Arizkorreta afirmó que para salir reforzados de esta crisis hay que asumir el paso «del concepto de exportación al de internacionalización». Larrea, por su parte, destacó la importancia de las tecnologías de la información y la comunicación en el paso «de la sociedad de la información a la de la innovación» y como instrumento para la mejora de la calidad productiva.
Videgain, que se mostró convencido de que el País Vasco será de los vencedores de la crisis, señaló que se esperan grandes crecimientos en la demanda de energía -«sin ella no hay desarrollo», dijo-, avanzó un progresivo encarecimiento del petróleo hasta los 200 dólares/barril en 2030, y defendió la necesidad y las ventajas de la energía nuclear.
Finalmente Pedro Luis Uriarte, que aseguró que España perderá peso e influencia internacional tras la recesión, abogó por el talento como base de la competencia y sentenció que «no existen sectores de futuro, sino empresas que pueden conquistar ese futuro».
Ortega, Jesús L.
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