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Obra civil, sostenibilidad y rehabilitación, las esperanzas contra la crisis
El impulso de la obra civil, de la sostenibilidad energética y la rehabilitación en el sector de la construcción son las principales esperanzas a las que se aferran los expositores del Salón Construmat, inaugurado hoy con escasos visitantes, para sortear los efectos de la crisis económica.
Los participantes en la trigésima edición de Construmat son conscientes de los graves efectos que ha tenido la crisis en el sector y, por ende, en el salón, que este año acoge a 1.350 expositores, la mitad respecto a 2007, y 55.000 metros cuadrados menos de exposición.
Algunos de los empresarios presentes en el certamen han declarado a Efe que la propia celebración de Construmat demuestra que el sector 'no está paralizado', sino que 'sigue vivo' y mantiene su 'potencial de expansión', por lo que valoran muy positivamente que, a pesar de la crisis, se haya mantenido la feria, 'lo que nos refuerza mucho', indica un expositor.
El primer día de Construmat, de los seis que permanecerá abierto, ha atraído a pocos visitantes, especialmente a escolares que han contrastado su colorido y sonoridad con la tranquilidad y sobriedad de los ejecutivos, mayoritarios en la feria, que acuden a este certamen 'con mucha expectación e incertidumbre'.
La mayor parte de los expositores y visitantes admiten que el primer día ha sido 'muy tranquilo', aunque recuerdan que en las ediciones anteriores la mayor afluencia de visitantes tuvo lugar en los dos últimas días, en este caso el próximo viernes y el sábado.
Pero siempre hay quienes ven el lado positivo de las cosas y, en este caso, valoran la contracción del salón como un beneficio para los visitantes, que pasarán a ser mejor atendidos y cuidados por los comerciales. 'Ahora más que nunca, tenemos que luchar por mantener la confianza de los consumidores', apunta un expositor de una importante firma de cerámica.
Hay algunas, pocas, pero algunas, predicciones optimistas, de profesionales que creen que la crisis puede aumentar la importancia de la feria, por lo que crecería la cifra de comerciales interesados en conocer las novedades del sector.
Lo que parece claro, según las valoraciones de los expositores, es que la crisis se nota, y mucho, en el certamen: hay menos gente, menos espacio y ante todo, mayor austeridad. Las empresas se han visto forzadas a reducir gastos, y salvo algunas excepciones, la cantidad de pequeños expositores ha aumentado considerablemente.
Para las compañías presentes en Construmat, mantener el nivel de ventas del año 2008 -la mayoría sufrió caídas respecto a 2007- sería un éxito dada la coyuntura actual, por lo que la mayor parte no se atreve a pronosticar ni el más mínimo crecimiento.
La luz al final del túnel aún no es visible para la mayoría de expositores. Aunque se sabe que habrá un final, el camino se presenta demasiado incierto y nublado, y parece claro que la recuperación económica no será inminente.
Los más optimistas fijan el segundo semestre de 2010 como el inicio de la recuperación, mientras que los que se definen como 'más realistas', la posponen hasta bien entrado 2011.
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